
Ni la bestia parda de Vainikolo pudo con Shane Williams
Lo primero que hizo Mike Williams al ver que a su hijo se le daba bien eso del rugby fue apostar 50 libras a que el chaval se convertiría algún día en el máximo anotador de ensayos de la selección de Gales. El que aceptó la apuesta no tenía la misma fe ciega que el señor Williams en un tapón de apenas 170 centímetros y 80 kilos de peso, que a sus 21 años ni siquiera jugaba en un club profesional ni había debutado con los Dragones de Cardiff. Ni el propio Shane se imaginaría llegar a tal marca, y más cuando al principio jugaba de medio de melé en el Amman United.
La fanfarronada tornaría en realidad 10 años después, cuando el 23 de marzo de 2008, Shane Williams decantó la balanza en el partido final del Seis Naciones contra Francia con el ensayo número 42, superando a Gareth Thomas y, de paso, “devolviéndole” a su padre la friolera de 25.000 libras.


