El Yayo y su Cuarteto Obrero, ¡cómo mola el juntaletras este! Después de Maradona, sólo le salvaría a él… Primero le da el turrón a la presentadora pibonacci de turno, a la que hace creer que es un, pues eso, un juntaletras sensible, poeta y demás. La chati, cómo siempre que tienen un tipo de estos al lado, cae y sale a bailar con él mientras éste empieza a cantar. Qué contenta está -ay, qué tonta-, hasta que llega el estribillo…
Ya ves. Por muchas palabras bonitas que te digan, los juntaletras son como el resto de varones: For the interest I love you, Andrew.
Para mi Carlitos y mi Raúl, a ver si quieren mil pesetas.
