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British & Irish Lions Tour to South Africa 2009

Viernes, 19 Junio, 2009
Imagen promo del Tour por Suráfrica 2009

Imagen promo del Tour por Suráfrica 2009

Cuatro naciones en un solo equipo. El viejo sueño imperial inglés, unir las islas bajo una misma bandera y dominar el mundo, se hace realidad en el rugby. Sólo que esa bandera no es la Union Jack y las colonias son más fuertes que la metrópoli. Los Lions se enfrentan cada cuatro años a uno de los tres equipos más fuertes del Hemisferio Sur alternando una gira por Nueva Zelanda, Australia y, como este año, por Suráfrica, donde se enfrentarán a los campeones del mundo.

Mañana empieza la serie de tres tests oficiales entre los Springboks surafricanos y los Lions británicos e irlandeses. Éstos ya se encuentran desde hace un par de semanas en tierras africanas preparando contra los equipos de provincias y del Super 14 el que es uno de los mayores eventos en el rugby mundial en el que el honor de locales y turistas se pone en juego. Su carácter excepcional hace que el triunfo en la serie de tres partidos oficiales sea lo máximo para todos los jugadores. Para un jugador lion es un honor ser seleccionado de entre los mejores jugadores del Hemisferio Norte; para sus rivales del Sur, es una ocasión más difícil que ganar una Copa del Mundo, puesto que pasa cada 12 años.

¿Quiénes forman los Lions? No se trata sólo de una selección de los mejores jugadores de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda, sino también de un equipo cargado de historia, prestigio y orgullo, en el que se olvidan las rencillas históricas entre países -y las deportivas del Seis Naciones- para defender la camiseta roja con el escudo de las cuatro uniones y enfrentarse como una sola a la mejor selección del momento. La prueba es la afición que arrastran en cada viaje: hasta 30.000 fans acudieron a Nueva Zelanda en 2005 para apoyar a los leones.

Este equipo es casi tan viejo como el propio rugby. Todo empezó en 1888 cuando dos emprendedores -dos de verdad, no como uno que yo me sé-, Alfred Shaw y Arthur Shrewsbury, reclutaron a 21 jugadores para disputar una serie de partidos como Islas Británicas contra equipos de Nueva Zelanda y Australia, paralelamente a las actividades comerciales llevadas a cabo en las colonias. Aquella iniciativa acabó consiguiendo respaldo oficial y en la siguiente gira por Suráfrica ya se enfrentaron a una selección nacional ganando las series por 3-0. Las dos guerras mundiales interrumpieron la odisea de los Lions, que también jugaron contra Argentina. Y no fue hasta la época moderna cuando consiguieron sus triunfos más memorables.

De la mano de generación dorada de Gales (Gareth Edwards, John Dawes, Barry John, JPR Williams…) en 1971 los Lions consiguieron la primera y única victoria contra los All Blacks por 2-1 y un empate. Tres años después, en Suráfrica, este verdadero Dream Team consiguió acabar la gira como invicto arrasando a los Springboks, en tres partidos oficiales durísimos marcados por la violencia y por la respuesta del capitán lion Willie John McBride: el “99 call (Debe caer un post obligatorio sobre este episodio).

El último triunfo de los Lions tuvo lugar también ante Suráfrica y, como en esta ocasión, dos años después de que los Springboks se convirtieran en Campeones del Mundo, en 1997. Fue la primera gira de después del Apartheid y los Lions, capitaneados por primera vez por Martin Johnson ganaron a unos Springboks en declive, ya sin Pienaar y Stransky, por 2-1, con un drop de Jeremy Guscott al final del segundo test.

Después de la derrota en Australia por 2-1 y de ser arrasados en Nueva Zelanda 2005 por los mejores All Blacks de la década, la historia de los Lions vuelve a Suráfrica. El segunda línea Paul O’Connell será el capitán en detrimento de su compañero de selección Brian O’Driscoll, en un buen equipo que dominan galeses e irlandeses, aunque la mayoría es novato en estas lides. El rival no será el de 1997: los Springboks son los campeones del mundo y siguen teniendo las mismas armas que les hicieron triunfar en Francia por lo que auguro un 3-0 final, aunque ojalá me equivoque.

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