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Orfeo y Eurídice

Jueves, 19 Abril, 2007

Orfeo, sacando a Eur�dice del Hades

J-B-Camille Corot, Orphée ramenant Eurydice des enfers (1861)
Dimensiones: 112,3 x 137,1 cm.
Museum of Fine Arts, Houston

Para quien supo esperar un cuento

Orfeo era consciente del poder de su música. Sabía que el sonido de su lira era capaz de cambiar el mundo. El hechizo de sus notas aplacaba la ira de los dioses, suavizaba el carácter de hombres ariscos; hacía que las fieras le siguiesen, los árboles y las plantas se inclinasen a su paso, y los elementos se rindiesen.

Como cuando ayudó a Jasón y sus Argonautas a buscar el vellocino de oro, aliviando el trabajo de los remeros y calmándolos bajo la tormenta. Incluso las Sirenas, aquellos genios marinos, mitad mujer y mitad ave, capaces de seducir a cuantos oían sus notas para atraerlos y devorarlos, claudicaron ante Orfeo, cuya excelsa música retuvo a sus compañeros superando a las magas. Por algún lado estaba el truco, pues el hijo de Eagro era también vástago de la más grande de las nueve Musas, Calíope, maestra en la poesía lírica.

La sublimidad del arte de Orfeo sólo encontró rival en la belleza de Eurídice, una de las Náyades, ninfas del agua, presentes en ríos y manantiales, dotadas de gran longevidad pero mortales. En su encuentro, ensimismado el uno del otro, se enamoraron y se desposaron.

Pero la alegría duró poco y las artes de Orfeo habrían de ponerse a prueba ante el miedo… y la muerte. Paseando un día por la orilla de un río de Tracia, Eurídice fue perseguida por Aristeo, hijo de Apolo y de la también ninfa Cirene, quien intentó violarla. Al correr por la hierba le mordió una serpiente y murió.

Jamás surgieron canciones más tristes de la voz y la lira de Orfeo. Consternado, éste la lloró desconsolado; todas las ninfas y dioses lloraron con él y le aconsejaron. Desesperado, no vaciló en bajar a los Infiernos en busca de su amada. Caronte, el barquero que permite cruzar la laguna Estigia para adentrarse en el Tártaro, le dejó pasar, sabedor de que se encontraría con Cerbero, el gigantesco perro de tres cabezas y cola de serpiente encadenado a las puertas de entrada.

Orfeo no era Hércules y no pudo luchar con él pero no olvidó sus virtudes. La música amansa a las fieras y Cerbero no fue excepción y la bestia durmió como un lirón. Una vez dentro del reino de los muertos, donde las almas vagan eternamente, Orfeo tendría que hacer frente a los mismísimos dioses infernales, Hades y Perséfone, quienes impedían a sus súbditos volver a la tierra, entre los vivos. Pero Orfeo supo conmoverlos. Los acentos de su lira encantaron incluso a los castigados: la rueda de Ixión dejó de girar, la roca de Sísifo quedó en equilibrio, Tántalo olvidó su hambre y su sed, e incluso las Danaides dejaron de llenar su tonel sin fondo…

Ante esta prueba de amor, ante tales muestras de decisión, los implacables dioses accedieron, conmovidos, a restituir a Eurídice a su marido con una única condición: que Orfeo no la mirase hasta después de haber salido a la luz del sol. Eurídice siguió a Orfeo por el camino de regreso, una detrás del otro, deseosos ambos de llegar y mirarse, satisfecha ella pero impaciente él. Tanto que cuando ya estaban a punto de dejar el mundo infernal, le asaltó una terrible duda: “¿Y si Perséfone se ha burlado de mi? ¿Me sigue realmente Eurídice?” Y de pronto se volvió…

No le dio tiempo a contemplarla. Una súbita fuerza irresistible arrastró inexorablemente a Eurídice de vuelta a los Infiernos. Incrédulo, Orfeo corrió a buscarla, pero Caronte, inflexible, ya no le permitiría entrar jamás. Orfeo tuvo que volver solo al reino de los vivos, derrotado. Lo que las fuerzas de la naturaleza, las criaturas y los dioses infernales no pudieron impedir, lo hizo el propio Orfeo. Su miedo le hizo perder en un instante todo lo que el poder y la belleza de su arte, lo mejor de su ser, consiguió a lo largo de toda una vida.

2 comentarios

  1. Seguro que quién espera un cuento es porque valora mucho más estos pequeños detalles que cualquier cosa material. Un cuento….un pequeño tesoro.


  2. adoro este relato, siempre me gusto esta historia…..



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