
Disciplina espartana (I)
Lunes, 8 Enero, 2007Jacques-Louis David, Léonidas aux Thermopyles (1814)
Museo del Louvre, París
“Extranjero, dile a los lacedemonios que aquí yacemos, cumpliendo sus preceptos”
“Vuelve con el escudo o encima de él”. Las mujeres espartanas preferían ver muertos a sus hijos que ver su honor mancillado por la cobardía de éstos en combate. Para un hoplita, la única forma de salir ileso de una derrota en combate era abandonar el pesado casco (hoplon) que les protegía y correr. Tal deshonra sería recordada toda la vida del espartano, marcada en su capa con retales de colores, y sin poder contraer matrimonio con un miembro de sus iguales (homoioi).
Huir no es lo que precisamente hizo el diarca -uno de los dos reyes que gobernaba Esparta- Leónidas cuando acudió al desfiladero de las Termópilas con 300 hoplitas y 1.000 focios, a hacer frente al mayor ejército reunido hasta entonces. 20.000 persas bajo mando del rey Jerjes cayeron en la ratonera de las Puertas Calientes. “Ven a por nosotros”, exhortaron al invasor. Pero todos fueron traicionados por Efialtes y aniquilados, después de matar a 10.000 enemigos. Su sacrificio retrasó el avance meda y permitió a las demás ciudades griegas prepararse para la guerra que finalmente vencerían.
Los persas vieron de qué pasta estaban hechos los helenos, en especial los espartanos. Su fiereza y desprecio por la muerte se forjaba desde el nacimiento…
Continuaré

[...] de irlandeses. Contra Francia se puede perder. Ante Inglaterra y en Dublín nunca. Salgan y vuelvan como vencedores o no vuelvan. La historia les espera” (Eddie O’Sullivan, seleccionador irlandés, a los suyos, antes [...]